La vida en el fútbol para Jorge Hernández comenzó a la edad de 15 años, en el club Bandera de Mallarauco donde pudo tempranamente plasmar sus aptitudes con el balón. Luego de algún tiempo en esta institución sus pasos se encaminaron hasta Santa Elisa de Mallarauco donde defendió los colores de Flor de Chile.
Tras jugar por este club, llegó a Peñaflor donde vistió la camiseta de Escudo donde tuvo la oportunidad de compartir con grandes jugadores con pasado por el fútbol profesional chileno. Corría el año del Mundial de Fútbol en nuestro país, 1962, cuando se fue a vivir a Peñaflor y pasó a jugar por un elenco del interior de dicha comuna perteneciente al fundo Santa Julia, donde se coronó campeón en al menos tres ocasiones de manera invicta.
Su llegada a Melipilla
En el año 1966 decidió venirse a vivir a nuestra ciudad, llegando a los terrenos donde hoy está ubicado el estadio El Bajo. Con trabajo en la desaparecida empresa de calzados Soinca Bata, su llegada al club zapatero fue el paso obvio participando en el disputado y prestigioso campeonato AFABIÉ. En el elenco de Soinca, presagiando lo que sería su futuro, aparte de su rol de jugador, comenzó a ser dirigente. En esta institución fue campeón y ganó todos los premios durante muchos años.
La despedida
Su participación en El Bajo y su despedida justo en este mismo campo deportivo le provocaron “unos sentimientos encontrados -como se dice- porque yo viví tantos años en El Bajo, yo llegué en el año 66 aquí. Viví durante 18 años aquí y jugué 20 años en el Club Deportivo El Bajo. Es una historia muy bonita aquí en El Bajo, los niños venían chicos y comenzaron aquí a jugar, jugué con ellos cuatro en el primer equipo, es un orgullo que ahora también hubieran estado acompañándome, faltaba uno pero ese esta por allá por el norte”.
Compartir su despedida en el terreno de juego, con sus hijos y un nieto, tiene una emoción muy especial ante lo cual, el mandamás de los Super Senior 50 agrega que “más satisfecho no puedo estar, que esté la familia, que estén todos, una bisnieta, es una cosa maravillosa, le repito, yo me aguanté de no haber explotado porque para mí fue una gran satisfacción”.
Su relato, a un costado de la cancha donde jugó por tanto tiempo, prosigue señalando que “siempre fui bien respetado en todas partes porque yo tenía amistad con todos, yo tenía llegada con la gente. Una de las grandes virtudes fue tener a mi hermano mayor (Ignacio)que era una persona muy querida, lo que decía él se hacía porque siempre trataba de hacer las cosas bien. Entonces yo soy muy agradecido de este club y haber llegado a este momento y haberme llegado a despedir a esta campo tan bonito del Club Deportivo El Bajo, para mí, es un orgullo. Aguanté las lágrimas”.
Grandes futbolistas con los que jugó
Rememorando con algunos destacados jugadores con los que tuvo la suerte de compartir en una cancha, Hernández manifiesta que “hay una historia muy bonita en el fútbol, yo jugué con Juan Barrales, con Juan Páez, Ned Barbosa, Conrado Carrasco, con Gallardo que jugó en la ‘Católica’, con todos esos jugadores yo jugué”.
Torino, su último club
Sobre su llegada a Torino, su último club, recuerda que “Mario me fue a buscar y me dijo quiero hacer un equipo y quiero me acompañe. Muy bien, lo acompaño porque usted fue una fiel persona con mi hermano cuando estuvo enfermo. Después él se retiró y quedé yo como presidente del club por varios años. Nunca lo abandoné”.
Agradecimientos finales
En su despedida también aprovechó de “dar las gracias al Club deportivo El Bajo, a los mismo jugadores de la Juventus que se portaron una maravilla ya que dieron todas las facilidades para que se hicieran las cosas. Creo que fue muy bonito, los mismos compañeros de Torino estaban muy felices. Yo le tengo un cariño eterno a este club, donde estén siempre voy a estar con ellos, si puedo ayudarlos también los voy a ayudar porque para mí fue una segunda casa cuando llegué a Melipilla”.
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