La historia vuelve a repetirse. La Segunda Sala del Tribunal Autónomo de Disciplina de la ANFP confirmó por unanimidad la sentencia dictada por la Primera Sala y dejó firme la sanción contra Deportes Melipilla, decretando su descenso a la Tercera División.
Con esta resolución, se agotan las instancias internas dentro del Tribunal de Disciplina, cerrando el camino reglamentario en sede nacional. El fallo ratifica íntegramente lo dictado el pasado 27 de enero, sin modificaciones ni atenuantes, consolidando un escenario que impacta profundamente al club y a la ciudad.
El episodio remueve inevitablemente el recuerdo de la temporada 2009, cuando Deportes Melipilla también fue descendido a la Tercera División también por una situación administrativa. Aquella etapa obligó a una reestructuración institucional y deportiva desde el fútbol amateur.
Hoy, 17 años después, el club vuelve a situarse en el mismo derrotero: reconstruir desde abajo, reorganizar su estructura y proyectar un nuevo proceso competitivo.
Sin embargo, el escenario actual presenta un elemento adicional de complejidad. La Tercera División es organizada por la Asociación Nacional de Fútbol Amateur (ANFA), organismo que no permite la participación de Sociedades Anónimas Deportivas Profesionales (S.A.D.P.).
Esto significa que la actual figura jurídica bajo la cual compite el club no podría inscribirse directamente en la categoría.
En consecuencia, sería la Corporación de Deportes Melipilla —estructura histórica del club— la que debería asumir la eventual participación en el torneo. No obstante, existe incertidumbre respecto a su situación administrativa actual: no hay información pública reciente sobre su directiva, su vigencia formal ni su actividad institucional en los últimos años.
Antes de pensar en plantel, cuerpo técnico o planificación deportiva, el club deberá resolver su encuadre jurídico para poder competir bajo las normas de ANFA.
El descenso ya es un hecho. Pero el desafío que se abre es doble: deportivo e institucional.
Por un lado, implica reorganizarse en una categoría distinta, con un escenario competitivo y económico completamente diferente.
Por otro, obliga a clarificar la estructura legal que permitirá al club participar oficialmente.
La historia demuestra que Deportes Melipilla ha sabido levantarse en momentos adversos. Sin embargo, el proceso que comienza ahora exige decisiones rápidas, definiciones estructurales y certezas administrativas.
El futuro inmediato del club no solo depende de lo que ocurra en la cancha, sino también de lo que se resuelva en sus oficinas.
